“Los salarios elevados ¿son ventajosos o no para la sociedad?

El anterior cuestionamiento está a la orden del día en toda la sociedad española y cualquier persona al leerlo puede pensar que lo he formulado por su actualidad pero no es así, esa interrogante la realizó hace varios siglos Adam Smith, reconocido como el Padre de la Economía Política. Veamos la reflexión completa del viejo escocés, como cariñosamente le llamaban:

“Los salarios elevados ¿son ventajosos o no para la sociedad? La respuesta, al primer golpe de vista está clara. Los servidores, los jornaleros y los obreros en sus diferentes especies, constituyeron la mayoría en toda sociedad política. Sentado esto, es evidente que todo cuanto tiende a mejorar las condiciones de vida de la mayoría, no puede ser nunca considerado como una desventaja para el conjunto. Ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz cuando la mayor parte de los miembros que la integran es pobre y miserable”.

Esto lo escribió en su monumental obra “Wealth of Nations”, cuyo título completo en español es: “Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones” publicada en el año 1776.

Desconozco la Visión del gobierno español y de los distintos partidos pues no son explícitos respecto a esta situación. Pero según lo expresado por Adam Smith, no están trabajando por una sociedad floreciente y feliz aunque no dejen de prometerlo, hasta el cansancio. Hacen un enfoque simplista del tema. Algunos creen que depende de los resultados de la macroeconomía solamente. Además, deben entender que no es un asunto político y de cuál es el partido que gobierna. Es un problema de eficacia, eficiencia y competitividad en su máxima expresión, tanto a nivel empresarial como del país en su conjunto. Los gobiernos no deben intervenir en la economía sino solamente implementar leyes que la impulsen y la beneficien con las correspondientes regulaciones que eviten distorsiones.

Peter Drucker, considerado el padre del management moderno y el más influyente observador de la realidad empresarial del siglo XX, expresó en una ocasión:

“… no existen países desarrollados ni países subdesarrollados, sino simplemente países que saben administrar la tecnología existente y sus recursos disponibles y potenciales, y países que todavía no saben hacerlo, o sea que existen países administrados y países subadministrados”.

Los líderes de los diferentes partidos se la pasan prometiendo beneficios aislados (mejora de las pensiones, aumento de los salarios, cambio en las leyes laborales, etc.) sin aclarar cómo se producirá la riqueza en el país, algunos solamente piensan en los impuestos. Recientemente leí un escrito mostrando como un éxito que España produce actualmente lo mismo que en el año 2012 pero con dos millones menos de trabajadores. Esto dice mucho de la deficiente gerencia, baja productividad, incorrecta organización y por tanto falta de competitividad del país. Con este panorama es fácil predecir la desaparición de muchas empresas. Los resultados de una empresa dependen de la calidad de su gerencia.

Existen disímiles definiciones de management pero mi preferida es la que expresa: “el management consiste en definir una Misión y organizar y motivar a los empleados para cumplirla”. Parece simple pero invito a los gerentes a analizarla profundamente en su contexto.

Según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadísticas): El sueldo más habitual no llega a los 1.000 euros netos al mes. El objetivo es ser mileurista. Antes de la crisis, ganar 1.000 euros era considerado un salario bajo, pero ahora se trata de una meta a alcanzar para una parte importante de los empleados en España. “Es muy difícil llegar a fin de mes ganando 800 euros”, reconoció el presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell. Las estadísticas de los que tienen un salario menor a los 800 euros actualmente son impresionantes para un país del primer mundo.

No obstante lo anterior, hay empresarios que están esperando por leyes del gobierno que mejoren la situación. Es inteligente estudiar lo que otros han hecho para superar las crisis de sus países. En el año 1945 Japón estaba completamente destruido y su pueblo, por su idiosincrasia, se sentía derrotado pues nunca imaginaron perder la guerra. No se puede decir que la última crisis económica mundial llevara a ningún país a una situación parecida.

Japón, ante el escenario descrito anteriormente, apostó por dos direcciones principales para el desarrollo: el management y la calidad. Para esto la JUSE (Unión de Científicos e Ingenieros de Japón) programó conferencias y cursos para los empresarios con los Gurús más destacados del mundo en estos campos con vistas a iniciar el cambio. Lo ocurrido después es historia y no es necesario que lo describa. Sobre esto se ha escrito bastante.

¿Cuál es la situación actual? Pues pocos gerentes reconocen la necesidad de realizar un cambio para mejorar la eficacia y eficiencia de su empresa y en cuanto a la calidad se conforman con certificar la ISO 9001:2015 o cualquier versión anterior y exhibir a los clientes el certificado recibido por cumplir los requisitos de la norma. Esto es una falacia, cuando el principal objetivo es obtener el certificado todos los esfuerzos se paralizan una vez alcanzado y la calidad no mejora y mucho menos la satisfacción de los clientes. La forma como dirigen a los empleados dista mucho del significado de la palabra motivar. La satisfacción precede la motivación y cuando un empleado no recibe un salario justo o aún peor no se le paga en tiempo y según lo acordado, no se puede hablar de gerencia o management. Los empresarios que actúan de esa forma han anquilosado su mente en los inicios del siglo pasado.

Solamente haciendo un cambio radical en el pensamiento de la gerencia de las empresas y enfocándose a la calidad, con una visión hacia la excelencia, para estar a tono con los tiempos actuales y futuros, se podrá iniciar el camino para que los salarios sean elevados y se alcance una sociedad floreciente y feliz. Sin estos precedentes es un sueño inalcanzable el “Estado de bienestar”.

Roberto Capote

www.capoteconsultores.com

 

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